MITOS, LEYENDAS Y TRADICIONES
M A I T R E Y A
 
LEYENDAS GALLEGAS




 

SAN ANDRÉS DE TEIXIDO

 

 

“A SAN ANDRÉS DE TEIXIDO VAI DE MORTO O QUE NON FOI DE VIVO”

 

 

En la sierra de la Capelada, que recorre una parte de “A Costa da Morte”, y a unos doce kilómetros de un pueblo gallego denominado Cedeira, se encuentra San Andrés de Teixido, conocido también como “San Andrés de Lonxe” o “San Andrés do cabo do mundo”, lugar en el que abundan numerosas leyendas y de una gran antigüedad.

 

Una de ellas dice que, el santo San Andrés se encontraba muy triste y apagado, tanto, que Dios, en compañía de San Pedro, le visito para interesarse por sus cuitas. Les hizo saber que su tristeza era debida al elevado número de peregrinos que visitaban Santiago, a pesar de que él, también realizaba milagros. El Señor se compadeció de él y le prometió que a su santuario acudirían todos los mortales, y todo aquel que no lo hiciere de vivo, vendría después de muerto. La superstición protege a todo animalito que se mueva por los senderos del santuario.

 

La leyenda tiene variantes, en alguna se señala que uno de los Apóstoles de Jesús llegó en barco hasta las acantiladas costas gallegas, naufragó y la barca se convirtió en un peñasco que recibe el nombre de “A Barca de San Andrés”. Por todas las peripecias sufridas por este Apóstol, el Señor le prometió un santuario al que peregrinarían en una romería que duraría hasta el fin del mundo. Allí tendrían que acudir todos los mortales, al menos, una vez en vida, ya que en caso contrario, lo harían después de muertos.

 

Los lugareños aprovechan la visita de los romeros y en las cercanías del santuario, instalan sus puestos en los que tratan de vender amuletos de la buena suerte, brujas de barro y un sin fin de objetos que atraen la curiosidad del visitante. El santuario data del siglo XII y fue patrimonio de la Orden de Malta. El edificio actual sufrió muchas transformaciones a lo largo de los siglos a pesar de su pequeñez. Muestra un estilo gótico en su pórtico y en los murales en los que se representa el martirio de San Andrés.

 

Los peregrinos suelen dejar en la ermita muchas figuras de cera, que según sus peticiones, representan cabezas, manos, pies, cuerpos enteros o incluso animales como cerdos o vacas, para que la intercesión del buen santo sea milagrosa y consiga su curación.

 

Otra de las leyendas que corren por este lugar se refiere a la Fuente del Santo, “Fuente de los tres caños”, en la que se pide a San Andrés un deseo a la vez que se arroja un pequeño trozo de pan al agua. Si el pan no se hunde, el peticionario atraerá la buena fortuna y será la señal de que su deseo se verá cumplido. Si el pan se hunde, el peticionario tendrá que volver a intentarlo al siguiente año.

 

Existe otra versión, pero mucho más macabra. Se dice que, si la miga de pan flota, el interesado volverá a peregrinar a la ermita, al menos una vez más, para darle las gracias a San Andrés. Si por el contrario, la miga cae al fondo, esto indicaba que en ese mismo año sonaría, para el consultante, su última hora de existencia terrena. Por esta razón la "Fonte do Santo" también se la conoce con el nombre de " Fonte da morte e da vida”

 

Se dice que el agua nace debajo mismo del altar de la ermita, siempre muy fresca y con un caudal constante, tanto en invierno como en verano.

 

Otro rito a cumplir, es bajar por la fuerte pendiente para a la orilla del mar y allí buscar y recoger una típica hierba conocida como “Herba Namoradeira” para luego subir y ofrecer el ramo a San Andrés.  Este rito no está al alcance de todo romero, ya que hay que disponer de una gran agilidad y fortaleza en las piernas para bajar y subir el pequeño pero escabroso trecho.

 

La hierba de enamorar es el clavel marino, familia de las plumbagináceas, género Armaría, especie Marina, que abunda por aquellos parajes y tiene hechizos para atraer a la persona amada.

 

Es típico colgar del ramo unas pequeñas figuras de migas de pan, endurecidas en horno sin fermentar y coloreadas, que se denominan “sanandreses”. Son los símbolos relacionados con el Santo y su llegada a Teixido. La Mano, el Pez, La Barca, El Santo, El Pensamiento…

 

Probablemente, los lugareños podrían contar numerosas leyendas, todas ellas relacionadas con el carismático lugar. Se dice que en San Andrés de Teixido se encuentra “La puerta del Más Allá del mundo Celta”.

 

Antiguamente, los peregrinos atravesaban aldeas y despoblados, senderos y caminos, descansando lo imprescindible para reanudar la marcha. Cuando se encuentran en las cercanías de San Andrés, los que nunca fueron deben coger una piedra para dejarla en el amilladoiro. Se denomina Milladoiro al  amontonamiento de piedras, y es detalle imprescindible como prueba de haber realizado la romería. Montículos de estas piedras, acumuladas durante siglos, todavía pueden verse en algunos rincones de los caminos. Son las señales de su paso.

 

En esta página Web, en la sección de Fotografías (A Costa da Morte IV) se muestran  una serie  de fotografías de este impresionante lugar.

 

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