CONFIDENCIAS A VENUS
G A V I O T A
SOBREVIVIR
INQUIETUD 

Sentimientos,
ramillete de ilusiones
que suavemente esparzo
lejos de mí,
unos pequeños,
frágiles, sutiles,
otros, aparecen de pronto,
duros, dudosos,
no sé de dónde
ni por qué,
pero todos mi vida
jalonan.

Pido perdón por ellos
pues entiendo
que, al ser tan míos
puedan resultar tontos,
atrevidos,
faltos de razón
pero, no sé, no puedo,
sentirlos
y maniatarlos luego
no podría así
vivir.

Sentir, la razón de ser,
de estar aquí,
que te late el corazón,
que la sien te estalla
y, cuando todo falla
poder asirte a la esperanza
para no adentrarte
en la trampa mortal
de negarte a seguir
siendo un ser,
por miedo a que la tierra
se abra a tus pies.

Y después
respiro lentamente
saboreando el sinsabor,
y bebo el acíbar
que tu copa me trae
hasta hacerlo mío
y convertirlo en miel,
todo un proceso
de cobardía valiente
ajeno a mi mente
de la que sólo obtengo reproches
noche tras noche.

Más, al amanecer
todo vuelve a empezar,
y con ilusión renovada
mi ramillete recojo,
fragante, hermoso,
y comienzo a andar
preguntándome con temor,
hoy, la vida,
¿qué me traerá?

 

*

Mal sabor en el alma,
vacío el corazón,
todo se pierde
en la sinrazón
de querer seguir
sin tener claro el fin.

La niebla no me deja ver
el resto del camino,
ignoro lo que espera
justo al otro lado,
y el miedo a lo desconocido
paraliza mis sentidos.

Me siento indefenso
cuando me asalta
la llama de las dudas,
y sin fuerzas
para afrontar un destino
de contenido vacío.

¿De qué me previene el sentido?
no sé,
pero presiento
que al final,
y con los brazos abiertos,
me espera, soledad.

¿Qué puedo inventar
para la mente engañar?
¿qué ilusión crearé
para que me deje en paz?
quizás nuevos vientos
la incertidumbre se lleven.

Más, la inquietud
no cesa,
de nada vale la imaginación
si no tiene la virtud
de hacer real la ilusión,
de calmar el corazón.

Pensamiento hiriente,
sentimiento durmiente,
¿cuándo lograré
vuestra lucha equilibrar?
quizás nunca,
tal vez jamás.

Mientras tanto,
sonámbulo ando
entre volcanes y prados,
del desierto al mar,
sin tiempo
a respirar.

Alguien podría decir
que no es vivir,
pero a todo se acostumbra
el ser,
y este que escribe
tiene “cum laude”.

 

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