CONFIDENCIAS A VENUS
G A V I O T A
FUEGOS DE ARTIFICIO
NADA

Quien fuera
fuego artificial
reflejado en el mar,
vida fugaz
plena de calor
luz y color.

Sin tiempo a pensar
subir, subir,
confundirse en el cielo
iluminando
su oscuridad,
principio y fin.

No importa el color
más, si pudiera elegir
palmeras doradas
sería,
expandir mis ramas
hacia las estrellas.

O, ríos azules
granates y plata
dibujando un mapa
frente a la luna,
y llenar de ilusión
a quien lo contemplara,
todo ello a cambio de nada,
dar felicidad
a través de belleza
y la sensación
de conseguir
matar la tristeza.

Fuego artificial soy
espontáneo, fugaz,
colorido en segundos
espléndido, vital,
sólo eso,
sin más.

Pero al llegar al suelo
¿qué soy?
pólvora quemada
sin color
que cumplió su función,
disfrazar la realidad.

*

Palmeras, que sus sombras
proyectan
sobre el mar dorado
acariciando
las arenas de mi rubio trigal,
bajo los reflejos
de un sol rojizo,
así sueño yo el cielo.

Cierro los ojos
y recorro
esas playas serenas
que intrigan
mi necia ansiedad
de ser,
mi inusitado afán
de todo entender.

Sus aguas
transparentes, claras,
acarician mi piel,
refrescan mi alma
templan mi mente,
aún no,
no estoy preparada
para sentir
que pertenezco a la nada.

Aquí,
soy la palmera
y mientras el sol ilumina
mi verde ramaje
y las olas bañan mis pies,
contemplo el coral
que bajo el cristal clarea,
no, no me siento nada.

Más, todo es un sueño
y aunque pongo empeño
en que realidad sea,
es tan difícil soñar
que se sueña
que a la realidad vuelvo
a contemplar de nuevo
mi nada.  

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