RELATOS AL CAER LA TARDE ©


M A I T R E Y A


R E F L E X I O N E S
ECOLOGÍA BIEN ENTENDIDA I I




ECOLOGÍA BIEN ENTENDIDA I I

Decía ayer (o quizá, anteayer…) que el baile de cifras que se manejan en la ciencia ecológica (por cierto, ¿será una ciencia?) puede ser impresionante y provocar alteraciones en mentes no lo suficientemente preparadas para soportarlo. Hoy, como es viernes, quizá al amparo del fin de semana, me atrevo a manifestarme de nuevo con la tranquilidad de tener un par de días para un relajado descanso en el caso de sufrir múltiples alteraciones en esta triste neurona pensante (¡y única!).

Para comenzar, diré que, según técnicos especializados en el tema ecológico, el 21 % de los bosques necesitan arder para regenerarse. La quema controlada de todo el matorral puede renovar el bosque entero, sin embargo, no realizarlo, puede producir la quema de todo el bosque en el caso de que se produzca un incendio, ya que este matorral es un combustible perfecto. Luego, el fuego no es tan malo, puede ser purificador (y no me refiero al uso que le daba la Santa Inquisición).

Hay medidas ecológicamente, adecuadas, como la que tomó la empresa Acciona, reduciendo la temperatura de climatización de sus instalaciones en plena canícula en uno o dos grados, consiguiendo a reducir las emisiones de CO2 en la cantidad que produciría un coche circulando por África de Norte a Sur 20 veces. Podría realizar el cálculo para transformar este ahorro en litros de combustible pero me encuentro en plena digestión y no deseo alterarla. Esta medida, supone un ahorro del 5 % del gasto energético.

Ahora bien, en verano hace calor y además, hay piscinas, árboles, brisa, pero en invierno, cuando el frío arrecia, disparamos la calefacción sin encomendarnos ni a Dios ni al Diablo (ni a la santa crisis que nos está depredando). Si siguiéramos la misma política indicada en verano, por cada reducción de un grado, el ahorro sería del 7 %. Aunque no parezca mucho, hay que tener en cuenta que la climatización se produce con electricidad y la calefacción, además, con gas, carbón y otros combustibles derivados del petróleo, en consecuencia, mucho más contaminante.

A veces, cuando ya terminada la jornada laboral y me dirijo hacia mi casa, observo con estupefacción como edificios enteros de oficinas, empresas, bancos y un largo etcétera, sin nadie en su interior, se mantienen con todas sus luces encendidas (¡si al menos fueran de colores¡). Pues eso gasta energía (aunque quizá ellos no lo sepan). ¿Y de dónde procede? A los ecologistas les duele que sea energía nuclear en un elevado porcentaje, pero también protestan de las energías alternativas, que dicho de paso, hubieran sido un buen sustitutivo de las nucleares y se le hubiera dedicado atención, tiempo y dinero, pero muchísimo menos que lo invertido en esas montañas de hormigón humeantes.  De cualquier forma, con la energía nuclear estamos ahorrando contaminar con 60 millones de toneladas de CO2, lo cual es muy importante. Un sorprendente cálculo matemático nos dice que emitimos 412 millones de toneladas de CO2 al año (hablo de nuestro solar patrio, incluyendo todo lo patrio aunque a algunos les duela), pero sin energía nuclear y dentro de los mismos parámetros de consumo, la emisión ascendería a 472 millones de Tm.

 

Podríamos pensar que cuidando nuestros bosques, paliaríamos el problema. Bueno, esto es muy relativo, indudablemente, son recursos que generan riqueza, pero no precisamente son los responsables de la reducción del CO2 en la atmósfera, ni el Amazonas lo consigue. Es en el mar donde se produce la transformación del CO2 mediante el fitoplanton, que generan monóxido de yodo y bromino (¡no son tacos, lo prometo!) que al unirse al ozono (O3), depredan un átomo de oxigeno y lo dejan con dos átomos, o sea, oxigeno puro. Mediante esta colaboración marítima obtenemos el 50 % del oxígeno que consumimos a la vez que regeneran la capa de ozono. Dicen los técnicos que las transformaciones que se producen en el Amazonas, de bosque a pastos, reducen un 10 % las emisiones de dióxido de nitrógeno (N20), gas que provoca un importante efecto invernadero. De esta forma se regenera el ecosistema.

En España producimos 412 millones de toneladas de CO2, mientras que según el Protocolo de Kyoto, tan sólo podríamos producir 260 millones de Tm. Es decir sobrepasamos el valor en un 58,50 % (alrededor de 150 millones de Tm de exceso).

Y ya vuelvo a sentir ese mareo de cifras que danzan ante mis ojos produciendo alteraciones visuales y cardiacas, por lo que creo conveniente dejarlo en este punto e ir a tomar mi racioncita de O2 en su estado más puro. Al igual que hace unos días, si alguien quiere tenerlo claro, podrá visitar la revista Quo, alucinará igualmente. Yo prometo volver cuando me encuentre completamente recuperado, mi doctora personal me dice que no me conviene abusar que eso me produce cianosis aguda, y yo la creo.



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