RELATOS AL CAER LA TARDE ©


M A I T R E Y A


R E F L E X I O N E S

MARGARITAS Y AMAPOLAS

JUEGOS DE COLOR Y LEYENDA




 COLOR ROJO



 

Color rojo, energía vital, color de la pasión, caliente y vigorizador. Es el padre de los colores, es el dios del arco iris. Es el color que casi siempre tratamos de ocultar pero es el que más se siente. Ningún otro color produce las sensaciones del rojo ni tan profundas.


Es el amor con todas sus pasiones; carnales, violencia, odio, cólera, venganza e ira, emociones repentinas aunque fugaces y efímeras pero que dejan profundas huellas


Si te enamora el color rojo, posees una personalidad intensa, controlada, firme y coraje a toda prueba. Sientes gran pasión sensual y sexual, fogosidad, vitalidad y provocación.


Disfruta de este maravilloso rojo que nos ofrece la naturaleza y deja fluir tus sentimientos a través de él. El calor y el color se irán apoderando de tu cuerpo.


Recibe la energía que necesitas para abordar con alegría todas las acciones que inicies. El rojo te la da. ¡¡Siéntela!!

  


 AMAPOLAS



 

¡Qué hermoso sería, amapola, poder esparcir con mis manos tus bellos, sedosos y rojos pétalos en la orilla del mar, sobre la dorada arena y contemplar como las suaves olas te acariciarían con amor, con sensualidad, rendidas ante tal esplendorosa visión.


Pero, ni el mar ni yo, tendremos ocasión. Te encuentras muy lejos de los dos, tu vida efímera no se puede separar de esa tierra que te alimenta ni de esa brisa que mece tu airoso y espigado tallo y ondea tus pétalos. Tu color, rojo pasión, salpicando verdes o dorados prados, me produce cálidas sensaciones que adormecen mi espíritu a la vez que embriaga toda la esencia de mi ser. Convives con los cereales, y no tienes el valor de ellos, pero les superas en armonía, color, belleza y los dominas con tu presencia, tanto, que yo no puedo ver que el campo es de cereales, siento que es un campo de preciosas amapolas.


Sería hermoso que crecieras a la vera del mar, ambos, constituiríais el paraíso, y yo me sentiría inmerso en él, eternamente.

  





 

Existe una leyenda que data del siglo XIII (1291 para ser más exactos) en la que se relata un suceso acaecido en Pajares de la Lampreana, población zamorana situada a no más de veinte kilómetros de Benavente. Todavía hoy se rinde culto a una imagen de la Virgen conocida como Nuestra Señora del Templo del siglo xii, sedente y con el hijo sobre las rodillas.


Dice la leyenda que sus habitantes eran vasallos de dos “señores”, la encomienda templaria de Ceinos y el Cabildo de León. Eran cruelmente explotados por los impuestos a los que estaban sometidos por parte de los susodichos. El ingenio de un labrador, aleccionado por unos frailes que por allí un día pasaron y desaparecieron como guiados por seres superiores, consiguió enfrentar en una liz incruenta a sus dos “señores” y serían los vencedores quienes gozaran de la dicha de vivir del “cuento” a costa de los labriegos. Pero estos, se lo tomaron tan en serio, que corrió la sangre abundantemente y ninguno de los dos contendientes resultó vencedor, por lo que, momentáneamente, los labriegos dejaron de pagar el diezmo duplicado. En ese campo de batalla comenzaron a florecer solamente dos tipos de flores; amapolas en los lugares donde corrió la sangre templaria y margaritas, donde cayó la sangre de los leoneses.


Y allí conviven ambas, en el único lugar del mundo donde esto ocurre, para recordar el día en que ambos bandos sellaron un acuerdo que trajo paz y prosperidad a la comarca.


Dicen los botánicos modernos que tal mezcla de estas dos especies es imposible que se produzca en la naturaleza. Son incompatibles “per se”. Sin embargo, en Pajares este fenómeno se da. No se puede explicar el origen de tal milagro, pero ahí está.


Bueno, esto es lo que dice la leyenda. Yo, he encontrado mi paraíso particular en un lugar cercano, relativamente, para mí, en Valverde del Jucar, provincia de Cuenca. No sé si existe alguna leyenda parecida, pero las margaritas y las amapolas conviven en perfecta armonía y proporcionan al entorno una gran belleza para solaz del visitante. La visión es encantadora y difícil de olvidar. Pero hay que disfrutarlas en está época, ya que como todos bien saben, la amapola es un planta hermosa pero de vida efímera. Yo me las he traído a casa, así, las disfruto todo el año.

  

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