RELATOS AL CAER LA TARDE ©


M A I T R E Y A


R E F L E X I O N E S



OPHIUCHUS. NUEVO SIGNO ZODIACAL




 
  

En un periódico local, acabo de leer un artículo cuyo título es: OFIUCO SE CUELA EN EL ZODIACO. Viene a decir que “todo está escrito en la galaxia desde hace milenios, pero los humanos han tardado siglos en descifrar el mensaje oculto: en el horóscopo donde caben 12, caben 13”


Y sigue: “Un grupo de astrónomos de la Minnesota Planetarium Society dicen que se han recalculado las fechas correspondientes a cada signo del zodiaco acomodándolos a los cambios del eje de la Tierra, detectando un error de hasta un mes en el alineamiento de las estrellas. Dicen que Occidente heredó el horóscopo de los babilonios en una época en la que se creía que el Sol y los planetas giraban en torno a la Tierra. Según el estudio, se ha heredado un desfase en las fechas de cada signo (que se asocia a una constelación) y, además, los babilonios retiraron arbitrariamente el signo ofiuco de la carta astral. Este hallazgo obliga a retocar las fechas de los doce símbolos y sumar el horóscopo desterrado”.


Bueno, los humanos hemos tardado siglos en descifrar nuestro error de considerar 12 en vez de 13 signos zodiacales. Y esto lo dicen hoy el nombrado grupo de astrónomos, los cuales han tardado quince años en decir lo que ya se había dicho tiempo atrás. Exactamente, el 21 de enero del año 1995 tuve la desfachatez de escribir lo que sigue a continuación y que forma parte de un escrito más extenso, pero que no ha lugar reflejar aquí. Éste es:


Igualmente les puede ocurrir a los señores de la Real Sociedad Astronómica Británica, que no satisfechos con los culebrones de su familia real más querida, se dedican a marear al personal con algo tan serio como el horóscopo (ese pequeño comentario que suelen hacer hacia el final de los periódicos, los horoscoporeros sobre la vida y obra de cada ciudadano en el día de la fecha). Claro, a lo peor el mío no se cumplía porque estaban equivocados. Nos dicen, así, de golpe, sin preparación de ningún tipo, que los signos del zodíaco no son doce, son trece. ¡Toma ya! El treceavo signo del Zodíaco se llama OPHIUCHUS (precioso nombre, fácilmente deletreable y sencillo como la vida misma), y abarca el periodo comprendido entre el 30 de noviembre y el dieciséis de diciembre. ¿Qué tal? ¿Bien? Pues nada, ya saben los afectados, el signo que se sitúa entre Escorpio y Sagitario altera todos los demás, reduciendo, en consecuencia lógica, el número de días que antiguamente (es decir, hasta hoy) decíamos que tenía cada uno.


Por ejemplo, yo, que soy un Tauro convencido, lo seguiré siendo, pero los nacidos entre el veinticuatro de abril y el 14 de mayo, que se olviden de las creencias de su signo, ahora son de otra cornamenta, exactamente Aries. Pobre Tauro de toda la vida, ejerciente y definido como tal, ¿qué te va a ocurrir ahora, que te transforman en un vulgar Aries? Menudo trauma, tener que cambiar tus esquemas, dejar de ejercer como Tauro y definirte ahora, a estas alturas de tu vida, como un Aries, a ser simpático como un Aries, pensar como un Aries, comer como un Aries, cuando realmente tú disfrutabas siendo un bestia de Tauro. ¿Qué les ocurrirá ahora a los introvertidos Cáncer, cuando descubran que de eso nada, que realmente son unos hiperactivos Géminis. ¡Santo cielo, qué trauma! ¡Corra señora, corra, vea su horóscopo, a lo peor resulta que está usted casada con un signo incompatible, después de las vueltas que le dio en su juventud para que el acierto fuera pleno! Y es que estos hijos de la Gran Bretaña ya no se conforman solamente con los líos de su más real familia. No. Necesitan jorobar al mundo entero. Menos mal que los chinos no les harán ni puñetero caso, ¿o tendrán que cambiar también su horóscopo?


Y después de todo esto, me pregunto yo, ¿si realmente es cierto que los signos del zodíaco son trece, qué narices han pintado estos aprendices de adivinos con sus cartas astrales incluidas, al predecir el futuro de la gente, bastos o copas? Me parece que van a tener que renunciar al negocio fulero que se habían montado, ¿a qué sí? ¿Y qué pasará con los horóscopos que estamos acostumbrados a leer en toda la prensa que se precie? ¿Y con los horoscoporeros, cuando la gente se dé cuenta de lo mentirosos que son? Parece mentira lo que puede cambiar en unos instantes la vida de una persona.


Hay mucha gente, y doy fe de ello, que adapta su vida en relación a lo que dice su horóscopo, y si éste le indica que no salga de casa en el día de la fecha para evitar males mayores, se quedan en casa, cuando a lo mejor, su horóscopo normal le diría “váyase de paseo que hoy va a encontrar el hombre/mujer de su vida”, y han perdido la oportunidad más grande aparecida en sus puñeteras existencias. ¡Somos esclavos de nuestras propias debilidades!


Tendremos que repasar muy bien el pasado y ver donde hemos metido la pezuña por culpa de estos hechiceros chapuceros, que no habían caído en la cuenta de su craso error. A lo peor, a Nerón se le ocurrió incendiar Roma por culpa de su horóscopo, o a Nixon espiar a su oposición por los mismos motivos, o al Husseim invadir Kuwait porque su horóscopo le decía sencillamente, ¡expansión! Señores horoscoporeros, ¿se dan cuenta de la gran irresponsabilidad que han cometido? Bajo sus conciencias se verán sometidos a la purificación de las hogueras al mejor de los estilos aplicados por los jodidos del medievo, y el que no se queme, no habrá cometido pecado por inducción a Nerones, Napoleones, Roldanes, Sancristóbales, a los cuales habrá que preguntarles si habitualmente han planificado o planifican sus vidas en función de lo que transmite su horóscopo más fiel, al cual, encomendarán sus cuerpos y almas, más allá de toda duda, y en caso afirmativo, habrá que depurar responsabilidades a todos los niveles, y a lo mejor resulta que todos estos señores mencionados, los no mencionados y los impresentables, son corderitos inocentes, que tan sólo se han permitido moverse por deducción errónea de unos horoscoporeros irresponsables, que muy a su pesar, les han conducido a cometer tales actos viles y nefastos, actuando en contra de sus más íntimos sentimientos, sus más íntimas convicciones, llegando a alterar la propia personalidad para transformarlos en otros seres, que se corresponderían con otras casas zodiacales diferentes a la verdadera. ¡Atrocidades del destino por un simple error! ¿Quién sabe si el señor de los bonsais, encuadrado en su signo verdadero, su vida no habría transcurrido por otros derroteros, dando con sus huesos en las profundidades de un convento, incluso elevado a los altares?


Y mi hijo, tan orgulloso él de ser un Leo, con los trabajos que tuvo que hacer mi mujer para que se diera esa feliz circunstancia, y ahora los súbditos de Charles me lo transforman en Cáncer. De momento he tomado la transcendental decisión de no decirle nada, es muy joven para traumatizarle. Pienso esperar a que se haga un hombre fornido y con capacidad de aguante ante estos golpes que depara la vida. Quizás allá a mediados del siglo que viene, encuentre el valor para comentárselo. Claro que, también puede ocurrir otra vez y otros nuevos súbditos de su graciosa Majestad (¿graciosa?) deseen emular a los anteriores (¿en gracia?) y descubran que los dichosos signos zodiacales realmente no existen. ¡Paciencia Brutos de todo el mundo, paciencia!”


Hoy, al leer este artículo, me vino a la memoria el escrito y aunque es intranscendente y sin ánimo de molestar a los que se puedan sentir afectados con este cambio ni a todos aquellos que se han tomado la molestia de predecir, con buena fe (o sin ella) en base a la construcción de cartas astrales, vuelvo a pensar lo mismo.

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